En los primeros días de mayo de 2026, un niño de cinco años abre con entusiasmo un paquete de figuritas del Mundial 2026. Es su primer álbum, su primer contacto con la pasión del coleccionismo deportivo. Esta escena, captada por el experto Rafael Bitrán en su columna en El Debate (Franco Fafasuli), revela cómo el coleccionismo de figuritas ha evolucionado sin perder su esencia.
El fenómeno de las figuritas no es nuevo: desde las primeras ediciones de los años 80 en los países sudamericanenos, las colecciones han sido un reflejo de la cultura popular y las dinámicas sociales. Sin embargo, con el tiempo, el coleccionismo ha adquirido una dimensión más compleja, mezclando nostalgia, técnica y una nueva conexión digital.
¿Cómo el Mundial 2026 redefine la colección?
El Mundial 2026, en su edición oficial con el álbum Panini, marca un hito en la historia del coleccionismo. Según el estudio de Diana Baccaro, la repetición de figuras en las ediciones anteriores ha sido un tema de debate entre coleccionistas y editores. Pero esta vez, la nueva edición trae un cambio: la inclusión de elementos digitales en el proceso de colección.
- La digitalización: Los coleccionistas ahora pueden usar aplicaciones móviles para registrar y organizar sus colecciones en tiempo real.
- El diseño colaborativo: Las figuras del Mundial 2026 incluyen elementos que reflejan la diversidad cultural de los países participantes.
- El compromiso emocional: Los niños y adultos buscan no solo una colección completa, sino también una narrativa personal que conecte con sus historias.
Según Bitrán, hoy la esencia es la misma, pero hay un cambio en la mirada. La colección no es solo un hobby: es un medio para entender la historia, la cultura y las emociones humanas.
El Diario de Cuyo anuncia que este domingo, 10 de mayo, los lectores podrán obtener el álbum oficial Panini del Mundial 2026 sin costo adicional. Este regalo, junto con el aumento en las ventas de figuras digitales, demuestra cómo el coleccionismo ha integrado la tecnología y la cultura local.
El fenómeno de las figuritas ha demostrado ser un reflejo de los cambios sociales y culturales. En los años 80, las figuras eran un simple juego; hoy, son un puente entre el pasado y el futuro, entre el coleccionismo tradicional y el coleccionismo digital.