En la zona del Dock Sud, un lugar donde las aguas se mezclan con la vida diaria, los periodistas están enfrentando un desafío inesperado: robos en vivo durante las coberturas de inundaciones. Este tema no es nuevo, pero su intensidad ha alcanzado niveles preocupantes en los últimos meses. El caso de los equipos periodísticos en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) ha generado una alerta sobre la seguridad en los medios locales.
¿Por qué los robos en vivo son tan críticos en el contexto de las inundaciones?
Según informes recientes, en el 15 de abril de 2026 a las 10:00 a.m. EST, un equipo de periodistas se vio obligado a correr a los ladrones frente a un destacamento policial. Este evento, registrado en videos y entrevistas, muestra cómo los medios son vulnerables a incidentes que, normalmente, no se esperan en un entorno de emergencia.
El caso más destacado es el de Diego Lewen y su camarógrafo, quienes, mientras cubrían las inundaciones en el conurbano bonaerense, sufrieron un robo que incluyó la ruptura de su auto y la pérdida de equipos de trabajo. Este hecho fue confirmado por Eduardo Feinmann, quien realizó una entrevista con el camarógrafo asaltado, destacando que el delincuente ‘me rompieron el auto y nos robaron’.
El incidente no es aislado. En el mismo día, el equipo de Pamela David (desde Desayuno Americano) también fue víctima de un robo en vivo. Los delincuentes rompieron el vidrio de su auto y se llevaron equipos de trabajo, llevando a la correria del cronista hacia los ladrones en tiempo real.
¿Qué implica esto para la seguridad en el periodismo?
- Los periodistas deben priorizar la seguridad física y material durante las coberturas de emergencias.
- Las autoridades necesitan mejorar la coordinación entre fuerzas de seguridad y medios para evitar incidentes.
- Es crucial desarrollar protocolos específicos para robos en vivo en entornos de alto riesgo.
Estos casos demuestran una tendencia creciente de violencia física contra los medios locales, especialmente en zonas afectadas por desastres naturales. La falta de protección para el equipo periodístico no solo afecta la calidad de la cobertura, sino que también puede generar un desconfianza en la información pública.