Roger Waters: El 'no me arrepiento' a Ozzy Osbourne y la nueva guerra con la familia Osbourne

El reconocido músico Roger Waters, figura central de Pink Floyd, ha reiterado en múltiples ocasiones comentarios ofensivos sobre la muerte de Ozzy Osbourne, el legendario cantante de Black Sabbath, provocando una reacción intensa en la familia Osbourne y en el mundo del entretenimiento. Según sus declaraciones en una entrevista con The Independent Ink en agosto de 2025, Waters afirmó que 'Ozzy Osbourne, quien acaba de morir, bendito sea en su estado que sea en su vida entera, no sabemos', destacando que 'aunque estuvo en la televisión por años con su idiocidad y tonterías, la música, no sé. No me importa un puto'.

Esta declaración ha generado un escenario de tensión significativa, ya que la familia Osbourne no ha tenido el mismo nivel de aceptación ante los comentarios de Waters. En un mensaje en Instagram, el hijo de Ozzy, Jack, describió a Waters como 'patético y fuera de contexto', mientras que su esposa, Sharon, ha sido crítica en sus palabras, señalando que 'el hombre no tiene carisma, parece un Frankenstein. El tipo está loco, no es relevante en el mundo actual'.

El conflicto no se ha terminado. En una entrevista reciente con Piers Morgan, Waters defendió sus comentarios, asegurando que no tenía que 'amar a cada grupo de rock que haya existido en la historia o personas que mueran de cabeza en los pájaros' y que no se siente responsable por sus palabras. Aunque el mensaje fue interpretado como una falta de empatía, Waters ha señalado que 'no creo que haya nada que se pueda disculpar por lo que dije sobre Ozzy'.

El escenario ha sido ampliado por la publicación de una camiseta limitada por la familia Osbourne, que representa a Ozzy urinando sobre la portada de The Wall de Pink Floyd, con el texto 'OZZY RULES' en la parte posterior. Esta acción ha sido vista como una reacción directa a los comentarios de Waters, que se ha vuelto un punto de conflicto en la industria musical.

Waters, de 82 años, ha mantenido una postura firme en respuesta a las críticas, afirmando que no tiene nada que disculparse por sus comentarios, y que no tiene intención de disculparse ante el hecho de que Sharon Osbourne, 'es una zionista rabiosa' y 'ha acusado de todo tipo de cosas por ser parte de la lobby israelí'. Además, ha insistido en que no tiene interés en 'morder las cabezas de las galas' o 'cualquier cosa que haga'.

El tema ha sido un tema de debate en la comunidad musical, ya que los comentarios de Waters han sido interpretados como un desafío a la ética artística y la sensibilidad emocional en la industria. Muchos críticos han señalado que sus declaraciones son un ejemplo de cómo el humor y la ironía pueden ser utilizadas para crear conflictos en un entorno donde las emociones y las relaciones personales son fundamentales.

La situación ha generado un debate sobre la responsabilidad en las declaraciones públicas de figuras de renombre. Aunque Waters ha asegurado que no se siente responsable por sus palabras, su actitud ha sido vista como un desafío a las normas éticas en la comunicación pública.

El conflicto entre Waters y la familia Osbourne ha sido un ejemplo de cómo las relaciones personales y las relaciones artísticas pueden colisionar en un contexto donde las emociones y las interpretaciones son fundamentales. Los medios han destacado la necesidad de respetar las emociones de las personas en las declaraciones públicas, especialmente en un contexto donde las relaciones personales y las relaciones artísticas son fundamentales.